Juana Castro creció en
Villanueva de Córdoba el 20 de febrero de 1945, en España. Vivió en la zona rural con mujeres del
campo, silenciada y oprimida.
En su poesía se vislumbra
las vivencias y sentimientos de la autora.
En la poesía de esta poeta española se deja ver el dolor por el
fallecimiento de su hijo, el autoritarismo de su padre, el agradecimiento a la
madre, el Alzheimer que padecieron, los campesinos, las campesinas, la
maternidad, el amor, el feminismo.
Amor
mío
Antonia buena chica ingresó ya cadáver,
Carmen muy educada vaqueros blusa beis
y Raquel silenciosa es el amor.
Amor de amoratarse amor que es amoldar
y amancillar.
Amor de amenazar amor de amurallar
amor de amartillar
y de amasijo.
Amor de amortajar.
Rosa Lola María
Inés Luisa mi amor.
Compañero mi amigo
mi enemigo.
Rafael veinte años arma blanca su novia en una calle,
José Pablo dos hijos divorciado
y Raúl empresario gran sonrisa el amor.
Es el amor que amengua que amuralla
que amortece y amarra.
Amor de amuñecar amor que es amputar
amor de amilanar
y de ambulancia.
Amor de amordazar.
Manuel Félix Cristóbal
Jaime Isidro mi amor.
Mi señora mi dueña
mi rehén.
Amor mío mi amor.
El anillo no sabe no sabía.
El anillo.
El cuchillo.
Alicia
desposada
Era blanca la boda: un milagro
de espuma, de azahar y de nubes.
Cenicienta esperaba.
Las muchachas regaban cada día
los frágiles cristales de su himen.
Blancanieves dormía.
Al galope
un azul redentor doraba la espesura
y la Bella Durmiente erguía su mirada.
Las vestales danzaban. Y las viejas mujeres,
en las noches de invierno,
derramaban sus cuentos de guirnaldas,
de besos y de príncipes.
Era largo el cabello, eran frías las faldas
por las calles de hombres.
Las fotos de las bodas
irradiaban panales de violines
y era dulce ser cóncava
para el brazo tajante y musculoso.
La boda les cantaba por el cuerpo
como un mar de conjuros.Y a la boda se fueron una
tarde
con su mística plena. Y cambiaron
la hora de su brújula
por el final feliz de los cuentos de hadas.
Disyuntiva
La tentación se llama amor
o chocolate.
Es mala la adicción.
Sin
paliativos.
Si algún médico, demonio o alquimista
supiera de mi mal
cosa sería
de andar toda la vida por curarme.
Pues tan sólo una droga,
con su cárcel
del olvido me salva de la otra.
Y así, una vez más, es el conflicto:
O me come el amor,
o me muero esta noche de bombones.
La
era
Mi padre y yo dormimos
en la era, y la paja
nos es lecho de estrellas. Se sienten
las culebras cruzar toda la noche
los haces de cebada, y ratas como gatos
nos roban en el trigo. Me estremezco
y no grito, porque mi padre ronca
bebiéndose la luna, y en el aire
cantan grillos de arena.
Retablo
de maravillas
Los cien grillos cantando por la lluvia
—el sol, motos, mi frente—
y un gamo de colores corriendo la pizarra.
Mi jaula de mil pájaros,
mi retablo sin fin de maravillas,
mi ciempiés enredado,
y yo sin poder darle
puerta al campo ni flor
a la llovizna.

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