presentación en sociedad de la señora merz logo
Incipit por Judith Butler
" El lenguaje preserva el cuerpo pero no de una manera literal trayéndolo a la vida o alimentándolo, más bien una cierta existencia social del cuerpo se hace posible gracias a su interpelación en términos de lenguaje. Para entender esto uno debe imaginarse una escena imposible en la que a un cuerpo al que no le ha sido dada aun una definición social, un cuerpo que es, estrictamente hablando, inaccesible, se vuelve accesible en el momento en que nos dirigimos a él, con un llamado o con una interpelación que no "descubre" el cuerpo, sino que lo constituye fundamentalmente".
1.
ANTECEDENTES
1.1. EL OBJETO DE ESTUDIO
(“el llamado o la interpelación” aludida por la
señora Butler)
(i) ritual obsesivo acto rumiante incestuosa condición de circo el látigo
gimes o sientes el desgarro en tu carne
es todo te echas al ruedo de la
arena efectúas las piruetas = llamado texto
(ii) saltas y ruedas hilas
el señor corales te palmotea el hombro
las nalgas -si vas de suerte el tramoya acaso maquillista a veces viene
con unas enormes tijeras y recorta ciertos inconvenientes desgarros de carne
que te cuelgan por descuido o
inexperiencia quién sabe y tú sonríes
graciosamente agradeces el gesto metodológico -por supuesto, político genuflexión espasmódica ante los
doctores de la ley es decir la comisión de necrofílicos interdisciplinares te lo ganaste y en los entreactos acaricias la injuria
(=texto) te la acaricias con rencor pero
con ese insoluble amor supino e hipotenúsico
y escribes
(iii) tu cuerpo chilla en el
murmullo de la injuria (=texto)
(iv) no sientes dolor sólo la injuria (=etc)
rompiendo tu carne abriéndose paso en el suave tejido de la carne la herida
abierta epitelial
(v) la injuria (=ídem) cierras la boca muerdes
tu lengua muerdes
1.2.
Y EL OBJETO DE ESTUDIO:
¿Qué
es el texto? ¿Cómo podemos pensar la texto? ¿Hay algo “texte”, o “textoso”, o
“textante”? Y de no haberlo, así como de haberlo: ¿etcétera?
- tejes con los hilos de tu carne
convenientemente deshilachada
- un objeto preciso de artesanía textil
- en las formas objetivadas
- disimulas el vómito las heces el sudor la bilis
- el deseo el miedo la vergüenza la culpa
- el deseo tu sangre menstrual
- dejas las marcas en la corteza de árboles
heteróclitos
- las miguitas de pan -quién sabe si también
heteróclitas ejem
- pero en verdad
ya en serio
- no quieres que el lector ese ebrio vil ávido de morbo
- personaje inicuo de la farándula
posestructuralista
- mono con navaja adiestrado en la virtualidad
imperialista de las redes sociales de compadritos ja
- te agarre por el poto por eso querida
- te comes las miguitas te las tragas y punto
- farseas los signos en la corteza de los árboles
- ¿dijimos heteróclitos?
- Y juegas al jacquard demencial con tus putos
hilos
“Un caso
de experiencia paradójica del objeto de estudio.”2
CUERPO UNO
Ya lo dijo el Oscuro Burgos:
Por su anatomía los reconoceréis… o pudo decirlo
Y nosotras seguimos al
Queridísimo Oscuro en esto
como en todo lo demás
CUERPO 617
el lugar será nuestro cuerpo
en la política testicular
del método
3.
DISCUSIÓN:
“¡MUERA LA ROTA BUTLER!”
…debo proseguir una experiencia solitaria,
sin tradición, sin rito y sin nada que me guíe; pero sin nada que me estorbe
tampoco[1] quiere
decir que propongo la investigación del texto desde la experiencia interna que
tiene de los hechos el sujeto que investiga, con lo cual estaré abandonando
toda objetividad científica aun cuando concuerdo con el postulado que dice que
la experiencia no se puede alienar de las formas objetivas, es decir, la
exterioridad e historicidad en que se manifiestan los hechos, como sea, el
método impersonal se enriquecerá con la experiencia profunda que la
investigadora pueda descubrir de los
hechos pero, claro, cuanto menos entre en juego la experiencia personal de la
investigadora más autenticidad tendrán las formas objetivas en su exterioridad
e historicidad: en pocas palabras,
quiere decir que la investigación del texto se hará desde el propio cuerpo en tanto
yaga viva del ser y no desde la
objetivación del textocuerpo en el lenguaje:
quiere decir: ¡muera la rota butler! (pero que muera ovillada en mi lengua
tráquea pulmones dendritas erizadas electroquímicamente) puesto que no sé exactamente qué cosa quiero
decir digo que
futuras generaciones de lectores
–alentadas por estas excelentísimas presentaciones en sociedad descubrirán sin duda las bondades
éticas de la dicotómica relación dada por el método personal v/s el método
impersonal que sustenta mi hipótesis.
Por otro lado, nada nuevo hay bajo el sol meridiano y todo balbuceo ya
ha sido balbuceado por algún ridículo señor imperialista con aires de
fingimiento merzdada
En
consecuencia, ¡salve, oh, noble butler! ¿cómo podemos pensar esta ardua
cuestión insoslayable? Resulta obvio que no desde la literatura topos
carnavalizado de la productividad discursiva sólidamente lúcida. Sería como
concederle determinados privilegios gnoseológicos a este juego de abalorios
cuya naturaleza profunda pareciera ser la peligrosa kakotecnia del cinismo
poético.
Sin
embargo, la algarabía de ese carnaval del modo textil despierta al cuerpo, la
vida. En principio, es nadie. Sólo el murmullo de la utopía fisiológica que
paradójicamente se desgarra y sangra; que deja ir sus fluidos en el viaje de
los intersticios significantes para enloquecer las gramáticas lúcidas. Para ser
alguien.
4.
CONCLUSIONES:
“VEINTE MIL CENTAURAOS EN ESCENA”
un caso
de resistencia epistemológica a propósito de la exquisita hipótesis de la
señora Butler
veinte
mil centauraos
taconeando
al modo de ese chico García
la tendencia textil heredada del padre
nos manda renegar de la hipótesis
lo cual se traduce
en nuestro apoyo epistemológico y metodológico
a la gloriosa judith butler
nieta de la reina urraca
y del conde merz
por cuanto queda expuesto que
el Derecho Textil
se concreta a través de dos consuetudinarias:
las formas y los cánones
en consecuencia
la costumbre dictamina
que el texto es una institución venerada
en tanto pudor y buenos modales
y será respetado el derecho
so pena
de la ruina y decadencia de
nuestras instituciones
he aquí jurisprudencia respectiva
a la discutida cuestión
dado que corresponde
a los usos y costumbres
de nuestras formas sociales
queda lo expuesto a su divulgación
2 Alguno lo llamaría una “dicotomía
epistemológica”. (N. de la Editora Textual.)
[1] Cfr. El erotismo, capítulo 1:
El erotismo en la experiencia interior. George Bataille.

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