Los artistas son almas que se encarnan en actos
de incesante erotismo con las inquietudes que devienen de su propia naturaleza,
cuya vitalidad depende de mantener nutrida la imaginación y cuyo vivir se
vuelve insoportable si la expresión se ve impedida. Dar cuerda a la existencia
de algo que antes no estaba, es el mandato del alma creadora que se entrega a este
profundo deseo hecho de sombras. Una forma de vida es vivir para el acto
creativo. Maha se entregó a este pacto con una fidelidad rabiosa y es
justamente ese concepto el que resulta ser el más admirable de su hacer. La mente
repleta de ideas y el cuerpo inquieto por el acto. El cuerpo inquieto por
hacer. Para muchos, lo llamativo fue su personalidad desvergonzada y se
engañaron con esa vista simple de lo que viene a encajar en el molde del “artista”.
Se equivocan. Maha es mujer con mirada niña, una mirada buscando materiales para
el juego de la realidad, probando una y otra vez las combinatorias posibles que
le permitieran expresar esa pulsión para la cual pactó el tiempo de su cuerpo, cuidando
intensamente despojarse de los miedos que pudieran ocultarse para boicotear esa
tarea. Mirábase la entraña expuesta para encontrarse detallando el retrato
pudoroso de lo humano y esa valentía nunca vino de una máscara, sino de un eje
de pulsión vital que mantenía el sentido de su búsqueda. La obra de Maha Vial es
la prueba de la independencia honesta, de un hacer sincero y cuyos frutos hablan
sin necesidad de intermediarios.
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ResponderEliminarAbrir los ojos, desprejuiciar oidos, acuciosamente asomar a la poética de Maha Vial ofrece la poeta Isidora Vicencio en este perfil de la Maha con que propongo seguir leyendo las rutas de la poesía del Sur. Gracias Isi.
ResponderEliminar24 de julio de 2022, 8:33